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Historia del CMB
 

A modo de prólogo
En estas páginas se relatan cronológicamente los primeros 93 años del CMB desde su fundación, el 2 de enero de 1916. Esta larga y rica historia se fue escribiendo gracias a todos los que hicieron posible que el Manuel Belgrano sea lo que es hoy: "EL CMB, Comunidad que Aprende". Muchos Hermanos y docentes han pasado dejando lo mejor de sí tanto en las aulas como detrás de ellas construyendo y manteniendo en el tiempo una institución de prestigio; miles de familias optaron por su calidad educativa y formación religiosa para sus hijos. Si el lector o lectora perteneció o pertenece a esta comunidad, seguramente sabrá disculpar alguna inexactitud, algún olvido involuntario. A aquellos que traspasen sus puertas siempre abiertas por primera vez, los invitamos a convertirse en protagonistas fieles de todo lo que aquí se relata.
El querido Hermano Samuel fue el que comenzó a escribir estas páginas con dedicación y cariño. A mí me toca continuarlas. Espero no defraudarlo.-

Colegio Manuel Belgrano
Un poco de historia…
El Distrito había fundado el Colegio Champagnat, con el fin de solucionar la situación económica de nuestras obras, todas ellas poco menos que gratuitas, o en todo caso con escasos recursos por las cuotas sumamente reducidas, pero un solo colegio distaba mucho de conseguir el objetivo, por lo que se pensó en una nueva fundación con idénticas características.
La fundación se orientó hacia un barrio pintoresco de la Capital de características peculiares, las mansiones eran casa quintas pertenecientes a vecinos adinerados de la gran urbe.
En los primeros días de 1916 cuando los superiores del Distrito descubrieron un predio sito en la intersección de las calles La Pampa y Vuelta de Obligado que constaba de una espaciosa casa quinta con todas las condiciones que la pedagogía de la época podía exigir para un centro educacional, no dudaron que sería ideal para el nuevo colegio. Un vistoso jardín embellecía la fachada y proporcionaba a los alumnos lugar de esparcimiento para sus juegos.
La primera comunidad quedó integrada así: Hermanos Enrique María, Damián Augusto, Cleto y Odérico a los que al final de curso se unirían los hermanos Ramón y Claro.
El 2 de enero el hermano Sixto se hacía cargo de la dirección del colegio hasta la llegada del superior que fue el hermano Victorino a cuya responsabilidad se encomendó la apertura del colegio. Los principios, como toda obra de la Iglesia fueron muy humildes.
El 15 de febrero se habían inscripto solamente cuatro alumnos: Andrés Hostelup, Francisco Rufo y su hermano Julio y Conrado Pinedo. Monseñor Mariano Espinosa, Arzobispo de Buenos Aires, bendijo el local y el cura párroco don Fernando Pearson, que después quedó muy vinculado con el colegio y con los Hermanos, celebró la primera misa en presencia de notable concurrencia de la localidad.
El hermano Constancien dirigió la palabra a los asistentes para explicarles la misión que los nuevos educadores venían a realizar y para agradecer el apoyo que las autoridades prestaban a la obra y el señor Arzobispo expresó las razones patrióticas que le indujeron a bautizar con el nombre del prócer argentino el nuevo establecimiento que desde entonces se conocería como Colegio Manuel Belgrano.
Fue en su origen un colegio primario con seis grados, además se dictaban clases de francés e inglés a los alumnos. A lo largo del año se colmaron las clases y el 3 de abril tuvo lugar la primera inspección escolar que dejó un informe inmejorable y como consecuencia el día 11 el colegio fue incorporado a la Enseñanza Primaria Oficial por expediente 2610 del Consejo Escolar XV.
Las inspecciones se sucedieron con tendencia a unificar la labor educativa del colegio. El 20 de mayo el Inspector Leguizamón dejó en los legajos del colegio este conceptuoso informe: "Disciplina perfecta, la enseñanza se imparte con inteligencia, capacidad y método, los alumnos aprovechan las lecciones. Nada se debe observar".También las autoridades sanitarias giraron visita al establecimiento. En su informe el Dr. Sinistri dice que la sanidad escolar es perfecta y todo lo ha encontrado bien sin tener ninguna observación que destacar.
El curso de 1916 finaliza con 65 alumnos. Desde sus orígenes el colegio recibió el apoyo de las autoridades civiles y religiosas por la dedicación de los docentes y por la labor apostólica impartida por los Hermanos.
Desde los primeros días, como era tradicional en todos nuestros colegios se establecieron entre los alumnos las Congregaciones de La Inmaculada y de San Luis Gonzaga, hubo también Academia de Violín y de Piano.
En 1918 asumió la dirección el hermano Simeón y ese mismo año se inició la enseñanza del Bachillerato incorporado al Colegio Nacional Central de Buenos Aires a través de nuestro colegio de Nuestra Señora de Luján.
En 1920 el hermano Pedro Gabriel fue nombrado director y le correspondió el traslado del colegio a su emplazamiento actual, en el "chalet". Durante su directorado se fundó la Sociedad de Exalumnos siendo él su primer Asesor.
Las condiciones del primer predio eran ya insuficientes ante el aumento del alumnado. La nueva sede tendrá su entrada por La Pampa 2226 en una tradicional casa señorial que pasó a la posteridad con el simpático nombre de "El Chalet". Abarcaba desde La Pampa y Cuba hasta la mitad del ala oeste. Tenía una gran extensión de parque y prado, en medio había una mansión de dos piezas con numerosas habitaciones que se utilizaron acondicionándolas para ubicar las clases. Las aulas tenían una extensión de 5 por 8 metros y de gran altura como se estilaba en las construcciones de esa época.

2º emplazamiento - 1920
Funcionaban 10 clases desde Primer Grado a Tercer Año y existían dependencias para los Hermanos, no muy cómodas por cierto, pero en esos tiempos los Hermanos se consideraban felices con tener un modesto albergue donde poder descansar de sus tareas apostólicas, no había exigencias al respecto y se vivía feliz.
Todo el local era propiedad del Club Belgrano al que se compró para trasladar el colegio que necesitaba más amplitud.
El 20 de junio de 1920 fue una fecha histórica y de gran recordación por celebrarse el centenario de la muerte del General Belgrano titular del Colegio.
En 1924 y a pocos años de su fundación el colegio ya contaba con 217 alumnos, era director el hermano Sebastiani y la comunidad estaba integrada por 10 Hermanos. El 28 de abril se incorpora el Colegio junto con el de Champagnat al Colegio Nacional Sarmiento según expediente "E" 222, Circular 182. poco después, el 27 de julio, una disposición del Ministerio de Educación lo separa del Champagnat. Ese año se admiten los primeros medio pupilos para favorecer la concurrencia de los que viven más alejados.
Bajo la dirección del hermano Ildefonso se inicia el curso de 1928. Como el colegio carecía, por el momento, de un adecuado Campo de Deportes se aceptó la oferta que hizo el Club Gath et Chaves. Desde ese año los alumnos concurrían para sus ejercicios gimnásticos y para la práctica de los deportes a las instalaciones de dicho Club. El colegio manifestó siempre gratitud a la Dirección del Club por el desinterés con que pone sus instalaciones a disposición del colegio, permiso que se utilizó durante muchos años.
En ese año tuvo lugar la fiesta de fin de curso en el Teatro Belgrano a la que asistieron 245 alumnos, 77 de los cuales eran Bachilleres.
El Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Santiago Luis Copello, distribuyó la Primera Comunión a los alumnos y Monseñor Harrison, Obispo de Chile, en una visita accidental que hiciera al colegio, administró la Confirmación a 70 alumnos en la capilla.
El 25 de octubre, y conmemorando las Bodas de Plata de la llegada de los Hermanos a la Argentina, una concurrida delegación del colegio en compañía de los demás colegios de la Capital y de los colegios de Morón y de La Plata, realizaron una entusiasta peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Luján.
En este año comienza la ampliación del colegio. El hermano Conrado lo dirige desde 1933 a 1940. El 23 de marzo de 1934, Monseñor Dionisio Napal, Vicario de la Armada, bendice las nuevas instalaciones en tanto que el hermano Sixto, agradece a los concurrentes y autoridades presentes, las muestras de adhesión y apoyo a la acción de los Hermanos. El acto concluyó con un lunch servido a más de 500 personas entre autoridades, padres de los alumnos y amigos. Ese día se inaugura el ala de Vuelta de Obligado hasta la mitad de José Hernández.
En 1940 tuvo lugar en la Parroquia de La Inmaculada la celebración centenaria de la muerte del Beato Champagnat. El orador de circunstancias fue el Pbro. Virgilio Filipo y el coro del colegio dirigido por el profesor Silvio Fornasari interpretaron cuatro hermosos motetes. En ese mismo año se dio a los alumnos un escudo propio para ser colocado en la solapa del saco del uniforme.
El número de alumnos que sigue en aumento determinó que el Primer Año del Bachillerato se iniciara con tres divisiones.
El 21 de abril de 1940 se estableció la caritativa obra de la Conferencia Vicentina, sus fundadores fueron los hermanos Conrado y Odón. El primero, al terminar su directorado la apoyó con entusiasmo y simpatía y el hermano Odón fue su Asesor y alma mater durante los 22 años que estuvo al frente de ella. Después fue Asesor el hermano José Luis García.
A lo largo de más de 30 años la Conferencia ha desarrollado una vastísima tarea de profundo sentido humano y social entre las familias de los obreros necesitados a los que ha ayudado de muy diversas maneras. En el aspecto espiritual prepara para la Primera Comunión a los niños y les facilita la recepción de los sacramentos: bautismo y confirmación a los niños, y a los adultos la regularización del matrimonio si tuvieran necesidad. En el orden material asiste a los hogares de los obreros mediante la entrega de ropa, calzado, comestibles y medicinas, toda esa tarea la ha venido realizando en "Villas Miserias" del barrio Belgrano, y del barrio de Lacarra, ambos en la Capital y de Carupá (Tigre), bajo la dirección del exalumno Augusto Zeballos. Desde 1952, han pasado por la Conferencia multitud de exalumnos y se ha constituido una escuela de formación espiritual. Actualmente trabaja con algunos aspirantes a los que procura formar a la vida interior a través de ejercicios de caridad. Noventa alumnos trabajaban en 1970 en los quehaceres de la Conferencia.
Durante el curso de 1940 se prosiguieron las obras de edificación continuando el plan de 1936. Del "Chalet", al fin del curso cada día se realizaba algún traslado. El 2 de diciembre, en plenos exámenes se transportaron las bibliotecas. El 11, aun habitando los Hermanos en la casa, comenzaron los obreros a demoler las paredes. Las clases de cuarto año sirvieron a los hermanos de dormitorio durante las vacaciones. El 26 cenaron allí, por última vez como despedida, en el patio cubierto. Así acabó aquella casa que muchos Hermanos recuerdan con cariño.
Prosiguen las construcciones. En 1941 el Colegio Manuel Belgrano tiene como Director al hermano Enrique Marcelo que permanece en el cargo hasta 1947. En su primer año de directorado se celebran las Bodas de Plata del Colegio y el acto central lo constituyó la inauguración el 15 de mayo del ala principal sobre la calle Cuba y la mitad que faltaba paralela a la calle José Hernández. El día de la inauguración las familias ofrendaron, como adhesión al colegio, un hermoso altar para la nueva capilla que se utilizará hasta la reforma litúrgica que tiene lugar en febrero de 1965. También donaron un mástil de proporciones monumentales, que estuvo ubicado en la entrada del colegio, en el patio que desemboca en la pérgola del jardín. Tenía base circular en el pavimento del patio, con tres escalones, de estos ascendía un monolito de casi metro y medio de altura y de él el mástil de metal en una vertical de 20 metros, afinando su calibre a través de varios tramos de que constaba.
Había una placa de bronce en el monolito que recordaba la donación y erección en 1941. Su conjunto resultaba imponente y muy ornamental. Fue sustituido por otro sostenido en la pared del fondo al efectuarse la reforma en 1962 y ese nuevo mástil fue fabricado con los tramos superiores del original. El escudo patrio, incrustado en la pared, también procede del monumento primitivo. Sobre la calle La Pampa, una hermosa pajarera adornaba la entrada. De las novedades edilicias, la más comentada era la instalación del Observatorio ubicado sobre el ala de la calle Cuba. Ese año de las Bodas de Plata los alumnos inscritos fueron 527. Con la terminación del edificio, todo él de dos plantas, las clases tienen ahora más holgura y capacidad.
Todos los actos de este año jubilar tuvieron un marco de magnificencia: actos patrios en la Barrancas de Belgrano el 24 de mayo, el festival gimnástico en el patio del colegio en el mes de septiembre.
En octubre el colegio fue sede del Tercer Congreso de Exalumnos Argentinos y se celebró la fiesta de fin de curso en el Metropolitan. En 1946 se construyó el primer anexo en la calle Cuba. Esa edificación antigua se adecuaba para la instalación de la biblioteca, sala de dactilografía y de odontología. En la planta baja funcionaba el bar y el club deportivo.
Desde 1947 a 1952 se desempeñó como director el hermano Veremundo y en 1952 sé dio un nuevo paso hacia la culminación de las obras del colegio terminándose el amplio patio que hoy contemplamos, se añadió un segundo piso al ala de Vuelta de Obligado y en el ala sur se construyó un patio cerrado para las clases infantiles sobre el segundo piso de las clases.
Hacia el final de curso se compró el campo de Tigre, destinado a ser Campo de Deportes para la numerosa y adicta familia belgranense. Ese campo pertenecía al Club Los Tábanos y era un campo informe y de malas condiciones debido a la desigualdad de su relieve y de algunas lagunas, de su arboleda desordenada y una plantación de viejos perales, era además un terreno inundable ante las crecidas del río que lo circunda.
Hasta llegar a las excelentes canchas actuales y a su moderno vestuario muchas anécdotas de abnegados Hermanos podrían referirse, al frente de los cuales se destacaban los hermanos Carlos Nuti, Primo Brunato y muchos otros. Allí hay enterrado mucho entusiasmo y sacrificio anónimo, realizado por Hermanos y familias, exalumnos y de los mismos alumnos.
Desde 1953 a 1955 estuvo al frente del colegio el hermano Adrián Emilio. En 1954 se transfirió la incorporación del colegio a su homónimo el Nacional Belgrano y la comunidad tuvo la alegría de recibir, por primera vez, la visita de un Superior General del Instituto el 24 de diciembre de ese año en la persona del Rdmo. hermano Leónidas. Se le ofreció un banquete con la asistencia de los superiores maristas de las comunidades cercanas y de algunos amigos íntimos. En la tarde visitó el campo de Carupá. Su persona era conocida en Belgrano porque en 1941 y siendo Asiente General nos había visitado y había hablado con los alumnos.
Al iniciarse el año 1956, en interesante circular, el hermano Godofredo que se hacía cargo de la dirección del colegio, expresó a las familias el deseo de perfeccionar la formación de sus hijos con la colaboración de seleccionado cuerpo docente, constituido por Hermanos y seglares. Será director por tres años porque en 1958 el colegio lo despide con motivo de su partida para Europa para participar en el Capítulo General y para recibirlo meses después como Provincial. Se edita por primera vez el Anuario Escolar del colegio con una prolija reseña de todo el quehacer pedagógico y estudiantil.
En 1959 se agregan tres aulas en tres pisos, levantadas en el extremo este del jardín que completará el edificio simétricamente.
El hermano Félix Valentín, terminado su provincialato dirige el colegio en 1959 y del 1960 al 1965 es director el hermano Teófilo Senosiaín.
Un nuevo avance pedagógico representa la creación del Gabinete Psico-pedagógico. Diversos profesores colaboran en él para que la formación sea cada vez más perfecta, igualmente se dictan clases de inglés en los grados primarios.
 
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